¿Dolor de cabeza intenso? Podría no ser migraña, sino una señal de dengue

Cuando aparece un dolor de cabeza intenso, pulsátil y difícil de controlar, muchas personas piensan de inmediato en una migraña. Sin embargo, en épocas con alta presencia de mosquitos transmisores, ese mismo síntoma también puede ser una manifestación del dengue.
Es común confundir el dolor de cabeza provocado por el dengue con una crisis de migraña, ya que ambas afecciones pueden causar molestias severas, sensibilidad y dificultades para realizar las actividades diarias. No obstante, existen diferencias importantes relacionadas con la forma en que comienza el dolor, la zona donde se localiza y los síntomas que lo acompañan.
El dengue es una enfermedad viral transmitida principalmente por la picadura del mosquito Aedes aegypti, responsable también de la propagación de virus como el zika y el chikungunya. Aunque la enfermedad puede presentarse de distintas maneras, uno de sus signos más característicos es una cefalea intensa que suele acompañarse de fiebre y otros síntomas generales.
Dolor detrás de los ojos: una característica típica del dengue
Una de las diferencias más importantes entre la migraña y el dolor de cabeza causado por el dengue es la localización de la molestia.
Las personas que padecen migrañas suelen identificar un patrón conocido: un dolor pulsátil que con frecuencia afecta un solo lado de la cabeza y que puede acompañarse de sensibilidad a la luz, al ruido, además de náuseas o vómitos.
En cambio, el dengue suele provocar un dolor denominado retroocular, es decir, una molestia profunda localizada detrás de los ojos. Muchos pacientes describen una sensación de presión o punzadas que incluso aumenta al mover los ojos.
Este dolor suele aparecer de forma repentina y generalmente forma parte de un cuadro infeccioso más amplio, en lugar de presentarse como un síntoma aislado.
Fiebre y malestar general ayudan a distinguir el dengue
Aunque una migraña puede provocar fatiga y aumentar la sensibilidad a determinados estímulos, normalmente no produce fiebre alta ni síntomas propios de una infección viral.
En el dengue, la enfermedad suele comenzar con fiebre de aparición súbita que puede alcanzar entre 39 y 40 grados Celsius. Además, suele acompañarse de otras manifestaciones que orientan al diagnóstico.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
Dolores intensos en músculos y articulaciones, motivo por el cual el dengue también es conocido popularmente como "fiebre quebrantahuesos". Fatiga o debilidad marcada, que puede persistir incluso después de que desaparece la fiebre. Erupciones cutáneas con manchas rojizas que, en ocasiones, producen comezón. Malestar general similar al de una infección viral intensa.
La combinación de estos síntomas debe hacer sospechar dengue, especialmente cuando inicialmente se pensaba que el dolor de cabeza correspondía a una migraña.
El peligro de automedicarse
Uno de los principales riesgos de confundir el dengue con una migraña es utilizar medicamentos sin supervisión médica.
Fármacos de uso frecuente para aliviar el dolor de cabeza, como el ácido acetilsalicílico (aspirina) o el ibuprofeno, no se recomiendan cuando existe sospecha de dengue, ya que pueden alterar la coagulación de la sangre y aumentar el riesgo de hemorragias.
Ante un cuadro compatible con esta enfermedad, los especialistas aconsejan evitar la automedicación y acudir a un servicio médico para confirmar el diagnóstico mediante las pruebas correspondientes.
Detectar el dengue de forma temprana es especialmente importante, ya que algunos pacientes pueden evolucionar hacia formas más graves de la enfermedad, sobre todo en determinadas etapas de la infección.
¿Cuándo consultar al médico?
Un dolor de cabeza intenso no siempre corresponde a una migraña habitual. Si la persona vive en una zona donde circula el virus del dengue o ha estado expuesta a mosquitos, es fundamental prestar atención a cualquier cambio en las características del dolor.
Se recomienda buscar atención médica si, además del dolor de cabeza, aparecen uno o más de los siguientes signos:
Dolor intenso detrás de los ojos. Fiebre alta de inicio repentino. Dolores musculares o articulares intensos. Aparición de manchas o erupciones en la piel. Cansancio excesivo o fuera de lo habitual. Deterioro rápido del estado general.
La diferencia entre una migraña y el dengue no radica únicamente en la intensidad del dolor de cabeza, sino en el conjunto de síntomas que lo acompañan.
Reconocer las diferencias puede prevenir complicaciones
Aunque tanto la migraña como el dengue pueden causar un dolor de cabeza incapacitante, se trata de enfermedades completamente distintas. La migraña es un trastorno neurológico con características bien definidas, mientras que el dengue es una infección viral que afecta a todo el organismo.
Identificar un dolor de cabeza asociado con fiebre, dolor retroocular y un marcado malestar general puede facilitar un diagnóstico oportuno y el inicio del tratamiento adecuado. Ante síntomas compatibles con dengue, los especialistas recomiendan no asumir que se trata de una cefalea común y acudir a un profesional de la salud para recibir una evaluación adecuada.
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