Estimulación magnética cerebral mejora la comunicación en niños con autismo

Las opciones de tratamiento para niños con trastorno del espectro autista (TEA) y discapacidad intelectual siguen siendo limitadas, especialmente en áreas relacionadas con la comunicación y las habilidades sociales. Ante esta situación, investigadores de Estados Unidos analizaron una alternativa basada en estimulación magnética cerebral no invasiva y obtuvieron resultados prometedores.
El estudio, publicado en la revista The BMJ, investigó el efecto de una técnica de neuromodulación que utiliza pulsos magnéticos dirigidos para estimular zonas específicas del cerebro sin necesidad de cirugía, anestesia ni medicamentos.
Especialistas explicaron que este procedimiento funciona mediante un dispositivo colocado cerca del cuero cabelludo que genera un campo magnético capaz de atravesar el cráneo y activar la actividad neuronal. Esta tecnología ya se había utilizado previamente en tratamientos contra la depresión, aunque actualmente existe un creciente interés por su aplicación en personas con autismo.
Cómo se aplicó la estimulación magnética cerebral
La investigación empleó una modalidad conocida como estimulación theta-burst, una técnica que administra pulsos magnéticos en ráfagas rápidas y que reduce considerablemente la duración de cada sesión.
A diferencia de otros métodos tradicionales, cada intervención duró solo unos minutos y el tratamiento completo se realizó durante cinco días consecutivos, un aspecto considerado importante debido a que muchos niños tienen dificultades para permanecer quietos durante largos periodos.
Para evaluar los efectos reales de la terapia, los participantes fueron divididos en dos grupos. Uno recibió estimulación magnética activa, mientras que el otro pasó por un procedimiento simulado en el que el dispositivo producía vibraciones similares, pero sin emitir pulsos magnéticos verdaderos.
Este diseño permitió comparar los resultados sin que las familias ni los participantes supieran qué tipo de tratamiento estaban recibiendo, aumentando así la confiabilidad del estudio.
Resultados observados en los niños participantes
En el ensayo participaron 194 niños con una edad promedio cercana a los seis años y medio. Aproximadamente la mitad presentaba un coeficiente intelectual menor a 70, rango frecuentemente asociado con discapacidad intelectual.
Antes del tratamiento, inmediatamente después y un mes más tarde, los padres completaron cuestionarios relacionados con las habilidades de comunicación social de sus hijos.
Los investigadores detectaron mejoras en la comunicación social y en el lenguaje de los niños que recibieron la estimulación magnética cerebral. Además, los avances observados tras los cinco días de terapia continuaban presentes un mes después de finalizar el tratamiento.
De acuerdo con el estudio, el tamaño del efecto fue considerado elevado dentro de los parámetros habituales de investigación clínica.
Otro aspecto relevante fue la seguridad del procedimiento. No se registraron efectos secundarios graves y las molestias leves desaparecieron sin requerir tratamiento adicional.
Un grupo históricamente excluido de la investigación
Los autores destacaron que los niños con discapacidad intelectual suelen quedar fuera de muchos ensayos clínicos relacionados con el autismo, lo que ha generado una importante falta de evidencia científica sobre tratamientos específicos para esta población.
Según los datos citados por los investigadores, entre el 30% y el 35% de los menores con TEA también presentan discapacidad intelectual. Sin embargo, este grupo enfrenta mayores dificultades para acceder a terapias especializadas debido a la escasez de profesionales capacitados y a limitaciones en la cobertura médica.
Los participantes fueron reclutados mediante anuncios en clínicas ambulatorias y registros clínicos locales, mientras que todos los tutores legales firmaron consentimientos informados para autorizar su participación.
Qué falta por investigar
Aunque los resultados fueron positivos, los científicos señalaron que todavía existen interrogantes sobre cuánto tiempo pueden mantenerse los beneficios y cuántas sesiones serían necesarias para conservar las mejoras observadas.
También aclararon que la estimulación magnética cerebral no sustituye las terapias conductuales tradicionales y que el acceso a esta tecnología continúa siendo limitado debido a sus costos y disponibilidad.
Aun así, los investigadores consideran que un tratamiento breve de cinco días podría representar una alternativa importante para familias que enfrentan programas terapéuticos largos e intensivos.
Para muchos padres, incluso pequeñas mejoras sostenidas en la comunicación de un niño con autismo pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida familiar y en el bienestar emocional del menor.
Qué opinan los especialistas
Tras la publicación del estudio, los autores concluyeron que la estimulación acelerada continua de ráfagas theta podría convertirse en una opción terapéutica viable y con potencial de expansión para niños con TEA.
Especialistas independientes, como Roi Cohen Kadosh, señalaron que los resultados son alentadores y reflejan un ensayo clínico bien diseñado. Sin embargo, también advirtieron que los hallazgos deben interpretarse con cautela debido a que el seguimiento solo duró un mes.
La técnica utilizada pertenece a la llamada estimulación magnética transcraneal (TMS), una herramienta de neuromodulación no invasiva que emplea campos magnéticos para estimular o inhibir áreas específicas del cerebro. Aunque ya se utiliza desde hace años para tratar depresión resistente a medicamentos, su aplicación en autismo todavía es reciente.
En este estudio se utilizó una variante denominada estimulación acelerada continua de ráfagas theta (a-cTBS), dirigida a la corteza motora primaria izquierda, una región cerebral vinculada con el lenguaje y la cognición social. Su principal ventaja es que reduce considerablemente el tiempo de cada sesión, lo que la hace más adecuada para pacientes pediátricos.
La investigación fue publicada el 29 de abril de 2026 y consistió en un ensayo multicéntrico, aleatorizado y controlado realizado en tres hospitales académicos de China entre julio de 2023 y octubre de 2024.
Inicialmente se reclutaron 200 niños de entre 4 y 10 años, aunque 194 completaron la evaluación principal. Los resultados mostraron que el grupo que recibió la terapia activa presentó mejoras significativas en las puntuaciones relacionadas con la comunicación social en comparación con quienes recibieron el procedimiento simulado.
Desafíos globales en el acceso al tratamiento
A nivel mundial, el acceso a terapias conductuales y del lenguaje para niños con autismo continúa siendo desigual. Incluso en países con altos ingresos existe escasez de especialistas, largas listas de espera y elevados costos para las familias.
En este contexto, la estimulación magnética cerebral surge como una alternativa prometedora debido a la rapidez del tratamiento y su potencial capacidad de aplicación a mayor escala.
No obstante, la adopción masiva de esta tecnología aún enfrenta obstáculos importantes. Los equipos médicos necesarios son costosos, suelen encontrarse únicamente en centros especializados y la mayoría de los seguros médicos todavía no cubre este tipo de procedimientos para el tratamiento del autismo.
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