¿Existe un límite de edad para correr? Qué dice la ciencia

Correr es una actividad que puede practicarse de forma segura durante toda la vida, siempre que se adapte a las condiciones de cada persona y se tengan en cuenta posibles enfermedades o lesiones.
No existe una edad específica en la que sea necesario dejar de correr; más bien, la decisión debe basarse en la valoración médica y en la atención a las señales del propio cuerpo. De hecho, expertos de la Harvard Medical School señalan que es posible mantener esta actividad a largo plazo si se ajustan la intensidad y el volumen del entrenamiento, especialmente ante molestias persistentes o problemas articulares.
En este sentido, no hay un límite de edad establecido para abandonar el running. Lo importante es adaptar la práctica y consultar a un especialista si aparecen síntomas como dolor creciente, inflamación o dificultades en las articulaciones. Estudios en corredores veteranos muestran que el ejercicio regular ayuda a conservar la capacidad cardiovascular y muscular, y que la disminución del rendimiento se relaciona más con la reducción natural del VO2 máximo que con la edad en sí.
Diversas investigaciones también indican que correr de manera habitual en la adultez y la vejez reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer. Además, contribuye a mejorar la salud mental, el control del peso y la calidad del sueño. Estos beneficios también se observan en personas que comienzan a correr en etapas más avanzadas, siempre que lo hagan de forma progresiva y con supervisión médica.
Por ejemplo, un estudio de 21 años realizado por la Universidad de Stanford encontró que quienes continuaron corriendo después de los 50 años presentaban menos discapacidad y menor riesgo de muerte en comparación con personas sedentarias, incluso después de los 80 años. Esto sugiere que no existe un punto biológico que obligue a dejar esta actividad por edad.
Otra investigación, con más de 55,000 participantes de entre 18 y 100 años, mostró que correr —incluso menos de 51 minutos a la semana— puede reducir significativamente el riesgo de mortalidad general y cardiovascular. Estos beneficios se mantuvieron en todas las edades, incluyendo adultos mayores, siempre que la actividad se ajustara a sus capacidades.
Para las personas mayores, se recomienda realizar una evaluación médica antes de iniciar o continuar con esta práctica, sobre todo si existen antecedentes de enfermedades cardíacas, articulares o crónicas. También es clave escuchar al cuerpo y modificar la rutina ante cualquier señal de alerta.
En conclusión, la evidencia científica respalda que correr puede ser una actividad beneficiosa a cualquier edad. La clave está en personalizar la intensidad y frecuencia del ejercicio, realizar controles médicos periódicos y mantener una práctica segura que favorezca la salud y la calidad de vida a lo largo del tiempo.
ENFERMEDADES : Déficit de magnesio: cuáles son sus consecuencias y las estrategias nutricionales
La falta de magnesio afecta a cerca de la mitad de la población en Estados Unidos y se ha convertido en una inquietud creciente entre los especialistas. Según datos difundidos por The Washington Post, este mineral es clave para funciones como la regulación de la presión arterial -- leer más
Noticias del tema