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Las señales silenciosas de que tu cuerpo no está recibiendo suficiente proteína

ENFERMEDADES
Redacción El Tiempo
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Sentirse cansado sin una causa clara, tener más apetito de lo habitual o notar cambios en el cabello y la piel suele atribuirse al estrés, a la edad o al ritmo acelerado de vida. Sin embargo, en muchos casos estas señales tienen un origen nutricional poco evidente: una ingesta insuficiente de proteínas.

Aunque muchas personas consideran que llevan una alimentación adecuada, pequeños desequilibrios en la cantidad o en la distribución de este nutriente pueden generar efectos graduales en el organismo.

Especialistas advierten que los signos de un consumo bajo de proteína suelen pasar desapercibidos. Comer menos proteína de la necesaria es más común de lo que se piensa, y incluso personas con dietas aparentemente equilibradas pueden presentar síntomas sutiles, de acuerdo con expertos citados por Time.

El papel fundamental de la proteína en el organismo

La proteína cumple funciones esenciales: participa en la regulación del metabolismo y las hormonas, mantiene la masa muscular y contribuye a la salud de la piel. Glenn Jones, médico internista del Sentara Medical Group, explica que aunque una persona ingiera suficientes calorías, si la proteína es insuficiente, el cuerpo recurre a las reservas musculares para obtener los aminoácidos que necesita.

Por su parte, Gabrielle Lyon, especialista en medicina familiar, destaca que la proteína es clave para casi todos los sistemas del cuerpo, no únicamente para los músculos.

Nueve señales de una ingesta insuficiente de proteína

Fatiga constante La falta de proteína dificulta la reparación celular y la regulación del metabolismo energético, lo que provoca cansancio persistente incluso después de dormir bien.

Pérdida de masa muscular o dificultad para ganarla Cuando la proteína escasea, el organismo descompone músculo para obtener aminoácidos, lo que reduce la fuerza, altera el metabolismo y complica el control del peso.

Hambre frecuente o baja saciedad Una dieta pobre en proteína aumenta el deseo por azúcares y almidones y dificulta controlar el apetito. Incluir proteína en cada comida ayuda a estabilizar la glucosa.

Deterioro del cabello, la piel o las uñas Uñas frágiles, caída o debilidad del cabello y piel menos elástica suelen ser señales tempranas, ya que el cuerpo prioriza funciones vitales y limita recursos a estos tejidos.

Sistema inmunológico debilitado La carencia de proteína favorece infecciones más frecuentes, debido a que este nutriente es esencial para la producción de anticuerpos y enzimas de reparación.

Problemas de concentración y cambios de ánimo El déficit proteico afecta la producción de neurotransmisores como dopamina y serotonina, influyendo en el estado de ánimo y la claridad mental. Además, una menor producción de glóbulos rojos reduce el aporte de oxígeno al cerebro.

Recuperación muscular lenta tras el ejercicio La proteína es indispensable para reparar las fibras musculares después de la actividad física. Sin una ingesta adecuada, el dolor y la debilidad pueden prolongarse.

Retención de líquidos o hinchazón La proteína ayuda a mantener el equilibrio de líquidos en los vasos sanguíneos. Su deficiencia puede provocar edema, sobre todo al final del día o tras periodos prolongados sentado.

Pérdida de peso con sensación de debilidad Un bajo consumo de proteína puede ralentizar el metabolismo y provocar pérdida de masa muscular, aumentando la fatiga y alterando la composición corporal.

En conjunto, estos signos subrayan la importancia de asegurar un consumo adecuado y bien distribuido de proteína a lo largo del día para mantener la energía, la salud muscular y el correcto funcionamiento del organismo.

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