Los pacientes no pueden seguir el control de la presión arterial en casa

El manejo de la hipertensión se apoya en un control constante, donde los pacientes revisan su presión con regularidad y los médicos ajustan el tratamiento a partir de esos valores.
Sin embargo, muchos pacientes no pueden o no desean medir su presión arterial en casa, lo que dificulta los esfuerzos por proteger la salud cardiovascular, según un estudio publicado el 21 de enero en JAMA Cardiology.
Aun cuando se ofrece un alto nivel de apoyo —como dispositivos automáticos gratuitos, capacitación y acompañamiento personalizado—, cerca de dos tercios de los participantes en un programa de monitoreo domiciliario no realizaron las mediciones semanales indicadas por sus médicos, de acuerdo con los hallazgos del estudio.
Solo el 35 % de los pacientes se controlaba la presión arterial en casa de forma casi semanal.
“Las guías actuales exigen mediciones frecuentes y en momentos muy específicos para garantizar su exactitud, pero la vida cotidiana de los pacientes suele volver poco realista este nivel de seguimiento”, señaló el investigador principal, el doctor Ozan Unlu, cardiólogo intervencionista del Mass General Brigham Heart and Vascular Institute de Boston.
Los investigadores recordaron que las mediciones de presión arterial realizadas en el hogar suelen ser más precisas que las tomadas en el consultorio médico.
Por ello, la Asociación Americana del Corazón recomienda que las personas con hipertensión realicen dos mediciones consecutivas, con un minuto de diferencia, dos veces al día durante un máximo de siete días, para obtener un promedio confiable antes de la consulta médica.
“Una única medición en el consultorio puede resultar engañosa”, explicó la doctora Naomi Fisher, endocrinóloga del Mass General Brigham. “El estrés, la actividad física reciente o la ansiedad durante la visita pueden elevar artificialmente los valores. Al reunir múltiples lecturas en casa durante varios días, se obtiene una imagen mucho más fiel de la presión real del paciente y se puede ajustar mejor el tratamiento”.
En este estudio, los investigadores incluyeron a 3.390 personas en un programa de seguimiento remoto para evaluar si el control domiciliario podía reducir de manera efectiva la presión arterial.
A los participantes se les solicitó realizar 28 mediciones semanales, que se transmitían automáticamente al equipo de salud. Todos los pacientes tenían diagnóstico de hipertensión y recibían atención en el sistema Mass General Brigham.
Los resultados mostraron que quienes sí se medían la presión de forma activa tenían un mejor control de la enfermedad, con un 40 % menos de riesgo de sufrir infarto, accidente cerebrovascular o muerte prematura.
No obstante, solo el 35 % de los participantes cumplía con el seguimiento completo y realizaba mediciones casi todas las semanas. Aproximadamente el 33 % no envió ninguna lectura; el 14 % realizó solo algunas mediciones; y el 18 % completó hasta la mitad de las pruebas solicitadas.
Los autores subrayaron que estos resultados evidencian la necesidad de métodos más simples para el control de la presión arterial, similares a los monitores continuos de glucosa que utilizan las personas con diabetes.
El uso de dispositivos portátiles capaces de registrar la presión arterial de forma pasiva podría reducir la carga para los pacientes, al evitar que tengan que recordar realizar mediciones semanales.
“Esta brecha muestra claramente la necesidad de tecnologías de bajo esfuerzo que recojan datos confiables de presión arterial sin obligar a las personas a reorganizar su vida diaria para manejar su enfermedad”, concluyó Unlu.
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