Margarita sonríe en un vídeo y se convierte en esperanza

La buena fe renace tras avances de Margarita, la bebé quemada, que hoy conmueve y une a la región centro.
La comunidad de Frontera y la región centro vuelve a sonreír gracias a un video que ha llenado de alivio y alegría a cientos de personas. En las imágenes, compartidas por su madre Monica Abigail Romero, la pequeña Margarita, de apenas un año de edad, aparece despierta, moviéndose con mayor libertad e incluso jugando con cubos y figuras.
Aunque continúa siendo alimentada mediante una sonda, el hecho de que ya no esté sedada y se mantenga consciente representa un avance enorme que renueva la fe de todos quienes han seguido de cerca su caso.
La madre de la menor, Mónica Abigail Romero, no oculta su felicidad. Con voz emocionada, ha expresado que cada pequeño progreso es un regalo inmenso. Ver a su hija reaccionar, explorar con sus manos y mostrar interés por el juego es, para ella, una señal clara de que la recuperación avanza y de que la esperanza está más viva que nunca.
Un caso que conmovió a todos
El 7 de enero, Margarita sufrió graves quemaduras en su hogar, ubicado en la colonia Occidental de Frontera, tras un accidente doméstico con una olla de frijoles hirviendo. La niña fue hospitalizada de inmediato y permaneció varios días internada en el Hospital San José de Monclova. Debido a la gravedad de las lesiones, posteriormente fue trasladada a un hospital especializado en Sacramento, California, reconocido por su atención a niños con quemaduras severas.
Un tratamiento complejo y valiente
Los médicos informaron que Margarita presentó quemaduras en el 45 por ciento de su cuerpo, incluyendo tórax, rostro y brazos. Fue sometida a delicadas cirugías para la colocación de injertos de piel, un proceso complejo que requería una respuesta favorable de su organismo. Afortunadamente, su cuerpo ha mostrado señales positivas, lo que ha permitido reducir la sedación y observar avances constantes.
Un bocado que lo cambió todo
Apenas ayer, la pequeña sorprendió a todos al intentar comer sin la sonda. Logró probar un pequeño bocado de pollo, un gesto sencillo pero profundamente simbólico. Para su madre, este momento fue un verdadero milagro, un cambio que ocurrió de un día para otro y que llenó su corazón de ánimo renovado.
El amor que espera el reencuentro
Margarita anhela ser cargada por su mamá, y Mónica confiesa que ese abrazo pendiente es su mayor motivación. Sueña con el día en que su hija se recupere por completo y puedan regresar juntas a Frontera, rodeadas de su gente.
Mónica agradeció las oraciones, mensajes y el apoyo económico brindado por la región centro. “No estamos solos”, afirmó, reconociendo que la solidaridad de la comunidad ha sido fundamental en este camino de lucha, fe y esperanza compartida.
Noticias del tema