Omega-3 y salud mental adolescente: qué revelan los estudios más recientes

La reducción de estrógeno en mujeres adultas, sobre todo tras la menopausia, genera modificaciones que impactan distintos sistemas del organismo.
Entre las manifestaciones más comunes destacan los sofocos y la sudoración nocturna, síntomas que pueden alterar el sueño y las actividades cotidianas. Identificarlos a tiempo y acudir a un profesional de la salud facilita el acceso a tratamientos que mejoran la calidad de vida.
Instituciones como Harvard Medical School, la Mayo Clinic y la North American Menopause Society describen las causas, manifestaciones y alternativas terapéuticas relacionadas con esta etapa.
¿Qué es el estrógeno y por qué disminuye?
El estrógeno es una hormona producida principalmente por los ovarios. Además de su papel en la reproducción, interviene en la salud ósea, la elasticidad cutánea, el sistema cardiovascular, el metabolismo y el funcionamiento del sistema nervioso. Durante la perimenopausia —una fase de transición que puede extenderse varios años— su producción comienza a descender. Después de la menopausia, la disminución es más pronunciada y sostenida, lo que desencadena diversos cambios fisiológicos.
La causa principal es el deterioro progresivo de la función ovárica. Sin embargo, factores como la genética, enfermedades autoinmunes, intervenciones quirúrgicas en los ovarios, tratamientos como la quimioterapia y el envejecimiento natural pueden acelerar esta caída hormonal.
Sofocos y sudoración nocturna
Los sofocos y los sudores nocturnos son síntomas vasomotores, llamados así porque implican alteraciones en los vasos sanguíneos. Se originan por cambios en el sistema que regula la temperatura corporal, proceso en el que el estrógeno cumple una función clave.
El hipotálamo, encargado de actuar como “termostato” del cuerpo, depende del equilibrio hormonal para operar correctamente. Cuando el estrógeno disminuye, puede interpretar de forma errónea que existe un exceso de calor. En respuesta, dilata los vasos sanguíneos de la piel, generando enrojecimiento y una sensación repentina de calor, acompañada de sudoración intensa para disiparlo.
Estos episodios pueden ocurrir varias veces al día o durante la noche, afectando significativamente el bienestar.
Impacto en la vida diaria
La frecuencia e intensidad varían entre mujeres. Algunas experimentan síntomas leves y ocasionales, mientras que otras enfrentan episodios repetidos tanto de día como de noche.
La sudoración nocturna suele ser especialmente molesta, ya que interrumpe el descanso. Los despertares frecuentes fragmentan el sueño, favorecen el insomnio y provocan acumulación de fatiga. Como consecuencia, pueden aparecer irritabilidad, problemas de concentración y menor rendimiento en las actividades diarias.
El impacto emocional también es relevante. La falta de descanso y la incomodidad pueden intensificar síntomas de ansiedad o depresión y afectar la autoestima, convirtiéndose en una carga psicológica importante para algunas mujeres.
Otros síntomas y tratamiento
La disminución del estrógeno también puede asociarse con sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, cambios de humor, pérdida de masa ósea, redistribución de la grasa corporal, menor elasticidad de la piel, palpitaciones y variaciones en la presión arterial. La forma en que se manifiestan estos síntomas es diferente en cada caso.
Cuando las molestias afectan la calidad de vida, es aconsejable buscar orientación médica. Entre las opciones terapéuticas se encuentran la terapia hormonal sustitutiva, fármacos no hormonales, tratamientos a base de plantas, medidas de autocuidado y terapias complementarias. La elección debe individualizarse según la historia clínica, los factores de riesgo y las preferencias de cada paciente.
Un seguimiento médico adecuado permite ajustar el tratamiento y vigilar posibles efectos secundarios. Aunque el descenso de estrógeno y los sofocos forman parte de un proceso natural, contar con información confiable y apoyo profesional facilita transitar esta etapa con mayor bienestar físico y emocional.
ENFERMEDADES: Descubren cómo un microbio del intestino reduce el riesgo de fibrilación auricular
La fibrilación auricular es una de las patologías cardiovasculares más comunes y complejas. Su incidencia aumenta conforme envejece la población y puede derivar en complicaciones graves como accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y deterioro significativo -- leer más
Noticias del tema