Santi niño invidente que voló alto y cumplió su sueño de subir a un avión

Santiago cumplió su sueño de subir a un avión pese a su ceguera total infantil.
Santiago Rosas Salazar, de apenas 13 años, cumplió uno de los sueños más grandes de su vida: subir a un avión y sentir que volaba, sin importar su ceguera total. Aunque nunca ha podido ver el cielo ni las alas de una aeronave, su corazón y su imaginación lograron elevarse más alto que cualquier límite.
Diagnosticado con ceguera total cuando tenía solo cinco meses de edad, Santiago ha enfrentado una vida llena de retos. Sin embargo, también ha estado rodeado del amor incondicional de su familia, especialmente de su madre, Alejandra Salazar, quien nunca ha dejado de impulsarlo a creer que sus sueños son posibles.

El tacto como alas para soñar
Hace un par de años, Alejandra llevó a Santiago a la plaza 8 de Enero, donde un avión de pasajeros se encontraba en exhibición. Él no pudo verlo, pero recorrió cada parte con sus manos, tocó el fuselaje y dejó que su mente imaginara cómo sería volar entre las nubes. Desde aquel día, los aviones se volvieron parte esencial de su vida. Santiago escuchaba películas donde aparecían aeronaves, jugaba con modelos a escala y hablaba constantemente de su deseo de algún día subir a uno y sentir el despegue.
El anhelo de volar. Su mayor sueño no era observar por una ventanilla, sino experimentar el movimiento, el sonido y la emoción de estar en el aire. Para él, volar significaba libertad y emoción, y la posibilidad de tocar un anhelo que parecía lejano.

El viaje que lo hizo sonreír
Con mucho esfuerzo, su familia logró llevarlo de vacaciones a Cancún. El trayecto implicaba subir a un avión, y ese momento se convirtió en uno de los más felices de su vida. Alejandra Salazar relató que su hijo no dejaba de agradecer la experiencia. Comentó que, si fuera por él, viviría dentro de un avión y no bajaría nunca, pues la sensación que sintió fue única y profundamente emotiva. Durante cuatro días y tres noches, Santiago disfrutó la playa acompañado de sus seres amados. Pero más allá del destino, lo que quedará para siempre en su memoria fue haber cumplido su sueño de volar.
Santiago ama escuchar canciones de Chabelo y Cri Cri, el Grillo Cantor. Como cualquier joven, tiene aspiraciones y metas, y pese a las dificultades, demuestra que con amor, esfuerzo y apoyo familiar, los sueños también pueden alzar el vuelo.


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