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Señales podrían alertar de un linfoma, según especialistas

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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El linfoma no siempre comienza con síntomas evidentes. En algunos casos, las primeras manifestaciones pueden parecerse a las de una infección, un periodo de estrés o simplemente cansancio acumulado, lo que puede hacer que pasen desapercibidas durante varias semanas.

El linfoma es un cáncer que se origina en el sistema linfático, una parte fundamental del sistema inmunitario que está integrada por ganglios, vasos y diferentes tejidos encargados de participar en la defensa del organismo.

De acuerdo con estimaciones de la American Cancer Society, durante 2026 se diagnosticarán alrededor de 88 mil casos de linfoma en Estados Unidos. De ellos, aproximadamente 79 mil 320 serán casos de linfoma no Hodgkin y 8 mil 920 corresponderán a linfoma de Hodgkin. El linfoma no Hodgkin representa cerca de 4% de todos los diagnósticos de cáncer en ese país.

Debido a que el sistema linfático participa en la respuesta inmunitaria, algunas de las primeras señales del linfoma pueden confundirse con las que aparecen cuando el organismo combate una infección.

Por ello, presentar alguno de estos síntomas no significa necesariamente que exista cáncer. Ganglios inflamados, fiebre, cansancio o picazón tienen numerosas causas benignas. Lo que debe llamar la atención es que las molestias sean persistentes, aumenten progresivamente o aparezcan acompañadas de otros signos.

Ganglios inflamados que persisten

Uno de los signos más conocidos del linfoma es el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Estos pueden sentirse como pequeños bultos debajo de la piel, principalmente en regiones como el cuello, las axilas o la ingle.

Según la American Cancer Society, los ganglios relacionados con un linfoma suelen ser indoloros, aunque esta característica no permite por sí sola distinguirlos de otras causas.

Los ganglios pueden aumentar temporalmente de tamaño durante una infección y posteriormente recuperar su tamaño habitual. En cambio, cuando una inflamación permanece durante varias semanas, aumenta progresivamente o aparece sin una causa aparente, es recomendable consultar a un profesional de la salud.

Sudores nocturnos intensos

Despertar ocasionalmente con calor no necesariamente constituye una señal de alarma. Lo que puede resultar más relevante son los episodios de sudoración nocturna intensa que llegan a empapar la ropa o las sábanas sin una explicación relacionada con la temperatura ambiental.

Este tipo de sudoración forma parte de los llamados síntomas B, que pueden presentarse en personas con linfoma de Hodgkin y en algunos casos de linfoma no Hodgkin.

Sin embargo, los sudores nocturnos también pueden aparecer debido a infecciones, cambios hormonales, medicamentos, alteraciones del sueño y otras condiciones. Por ello, su importancia depende de su intensidad, frecuencia y de los síntomas que los acompañen.

Pérdida de peso sin explicación

Perder peso sin haber modificado deliberadamente la alimentación o la actividad física es otra manifestación que merece atención, especialmente cuando la reducción es considerable.

La American Cancer Society considera significativa una pérdida involuntaria de al menos 10% del peso corporal en un periodo de seis meses, particularmente cuando se presenta junto con otros síntomas compatibles con linfoma.

Por ejemplo, una persona que pesa alrededor de 82 kilogramos perdería aproximadamente 8 kilogramos si redujera de manera involuntaria 10% de su peso.

Aun así, una disminución de peso puede estar relacionada con numerosas causas, desde problemas gastrointestinales hasta alteraciones hormonales, infecciones, estrés u otras enfermedades. Por ello, es importante valorar el contexto completo.

Cansancio persistente

Sentirse cansado después de realizar actividades físicas o atravesar una jornada exigente es normal. La situación es diferente cuando existe una fatiga constante que no mejora pese a dormir y descansar adecuadamente.

El cansancio puede aparecer tanto en el linfoma de Hodgkin como en el linfoma no Hodgkin. En determinadas circunstancias, puede estar relacionado con la respuesta del sistema inmunitario o con alteraciones en las células sanguíneas cuando la enfermedad afecta la médula ósea.

No obstante, la fatiga es un síntoma extremadamente común y puede deberse a falta de sueño, anemia, infecciones, problemas hormonales, estrés y muchas otras condiciones. Su persistencia y asociación con otros signos son los elementos que pueden justificar una valoración médica.

Fiebre recurrente sin una causa identificable

La fiebre suele asociarse con infecciones y, en la mayoría de los casos, esa es precisamente su causa. Sin embargo, cuando aparece repetidamente durante varios días o semanas y no existe una explicación clara, es conveniente consultar a un médico.

La fiebre recurrente se encuentra entre las posibles manifestaciones generales del linfoma.

Esto no significa que una fiebre aislada sea indicativa de cáncer. La preocupación aumenta cuando existe un patrón persistente, especialmente si los estudios no encuentran una infección u otra condición capaz de explicar los episodios.

Picazón persistente

Una comezón que permanece durante un periodo prolongado sin que exista una causa evidente también puede aparecer entre las manifestaciones del linfoma.

La American Cancer Society incluye el prurito entre los posibles síntomas generales del linfoma de Hodgkin. Se han planteado diferentes mecanismos para explicar esta manifestación, entre ellos la liberación de determinadas sustancias por parte de las células tumorales.

A pesar de ello, la picazón tiene muchas causas más frecuentes, como alergias, enfermedades dermatológicas, medicamentos, sequedad de la piel o alteraciones metabólicas. Por sí sola, no constituye una señal diagnóstica de linfoma.

Inflamación abdominal o saciedad precoz

Los síntomas también pueden variar dependiendo de la región del organismo donde se encuentre el tejido linfático afectado.

Cuando el linfoma compromete ganglios situados en el abdomen o provoca un aumento del tamaño del bazo, algunas personas pueden experimentar distensión abdominal o sentirse llenas después de comer una cantidad pequeña de alimentos.

Si existen ganglios afectados en el tórax, pueden aparecer síntomas como tos, dificultad para respirar o sensación de presión en el pecho.

Estas manifestaciones también pueden tener múltiples causas no relacionadas con el cáncer, por lo que requieren una evaluación médica cuando persisten.

Dolor en los ganglios después de beber alcohol

Existe una manifestación poco frecuente que se ha relacionado específicamente con el linfoma de Hodgkin: dolor en un ganglio linfático aumentado de tamaño después de consumir alcohol.

Aunque se trata de un síntoma inusual, la American Cancer Society lo reconoce como una posible manifestación de este tipo de linfoma.

Esto no significa que cualquier dolor asociado con el consumo de alcohol indique cáncer. Su relevancia aumenta cuando la persona ya presenta un ganglio inflamado y otros síntomas compatibles.

¿Cuándo es recomendable acudir al médico?

La presencia de cualquiera de estos síntomas no permite diagnosticar un linfoma. Muchas enfermedades y situaciones mucho más comunes pueden producir manifestaciones similares.

Sin embargo, existen algunas circunstancias que justifican una consulta médica, especialmente cuando:

Un ganglio inflamado permanece durante varias semanas.El bulto continúa creciendo.La inflamación es indolora y no existe una infección que la explique.Hay pérdida de peso involuntaria significativa.Se presentan sudores nocturnos intensos de forma repetida.Existe fiebre recurrente sin una causa identificada.La fatiga persiste pese a descansar.Varios de estos síntomas aparecen simultáneamente.

El médico puede comenzar con una exploración física y análisis de sangre. Dependiendo de los resultados, podrían solicitarse estudios de imagen y, cuando existe sospecha de linfoma, una biopsia de un ganglio puede ser necesaria para confirmar el diagnóstico y determinar el tipo específico de enfermedad.

Tener un síntoma no significa tener cáncer

Uno de los principales desafíos para identificar el linfoma es que sus primeras manifestaciones pueden confundirse con problemas mucho más frecuentes.

Un ganglio inflamado puede aparecer después de una infección; el cansancio puede deberse a falta de sueño; la fiebre puede tener un origen infeccioso y la picazón puede relacionarse con múltiples enfermedades dermatológicas.

Por eso, la clave no está en alarmarse ante un síntoma aislado, sino en prestar atención a su duración, evolución e intensidad, así como a la aparición de varias señales al mismo tiempo.

Cuando existe un linfoma, una evaluación adecuada permite establecer el diagnóstico y determinar el tratamiento más apropiado. Los avances en hematología y oncología también han ampliado las alternativas terapéuticas disponibles para diferentes tipos de esta enfermedad.

Las cifras proyectadas para 2026 muestran la importancia del problema: se esperan alrededor de 79 mil 320 nuevos casos de linfoma no Hodgkin y 8 mil 920 de linfoma de Hodgkin en Estados Unidos.

Conocer las posibles señales iniciales puede ayudar a identificar cuándo es necesario buscar atención médica, pero solo una evaluación profesional y los estudios correspondientes pueden determinar si los síntomas están relacionados con un linfoma.

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