¿Tener perro reduce el riesgo de infarto? Esto dice un estudio de la UNAM y AHA

Tener un perro se ha asociado directamente con una reducción notable del riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, un hallazgo que replantea la relevancia de las mascotas dentro de la salud pública actual.
De acuerdo con una revisión sistemática y un metaanálisis de la Asociación Americana del Corazón (AHA), en el que participaron más de 3.8 millones de personas, convivir con un perro se relaciona con una disminución del 31 % en la mortalidad por causas cardíacas y del 24 % en la mortalidad general, en comparación con quienes no tienen mascotas caninas.
Un apoyo clave para la salud física y emocional
Francisco Javier Carbajal Merchant, médico veterinario zootecnista y profesor de la FES Cuautitlán de la UNAM, explica que estos efectos positivos no son fortuitos, sino que derivan del fuerte vínculo afectivo que los perros desarrollan con los humanos, así como de su estructura social, muy similar a la nuestra.
Además de ofrecer compañía, los perros impulsan una rutina constante de actividad física que incluye paseos, juegos y entrenamiento, factores que favorecen un mejor perfil de lípidos en sangre y ayudan a reducir las respuestas del organismo frente al estrés.
Desde el punto de vista biológico, la interacción cotidiana con estos animales contribuye al equilibrio hormonal. El contacto cercano incrementa la liberación de dopamina, serotonina y oxitocina —hormonas asociadas al bienestar y al afecto—, al mismo tiempo que disminuye de forma significativa el cortisol, relacionado con el estrés y la ansiedad.
Beneficios en la población adulta mayor
En México, donde alrededor de siete de cada diez hogares cuentan con alguna mascota y el 40 % de ellas son perros, el impacto en la salud es especialmente relevante entre los adultos mayores. Para este grupo, los canes funcionan como un apoyo terapéutico que reduce la sensación de soledad y estimula las funciones cognitivas.
Las responsabilidades diarias, como alimentarlos, asearlos y atender sus necesidades, fomentan la disciplina y la organización, lo que contribuye a mantener la mente activa.
El testimonio de María de la Luz Aminta, profesora jubilada de 60 años, refleja estos beneficios. Tras la pérdida de su esposo, encontró en sus perros Ipsuli y Boss una razón para mantenerse en movimiento. Gracias a ellos, practica agility —una disciplina deportiva con obstáculos— en la FES Cuautitlán, mejorando su coordinación y memoria. “A mi edad puedo correr gracias a ellos”, señala, asegurando que su bienestar físico y emocional ha mejorado de manera significativa.
Recomendaciones para una adopción responsable
Carbajal enfatiza que, antes de adoptar un perro, es fundamental recibir orientación profesional para elegir un ejemplar acorde al estilo de vida del futuro tutor. No todos los perros requieren el mismo nivel de actividad; en este sentido, los mestizos suelen destacar por su adaptabilidad.
En conclusión, los especialistas coinciden en que los beneficios surgen del cuidado mutuo: un perro atendido de forma adecuada no solo mejora la calidad de vida de su dueño, sino que se convierte en un aliado para un envejecimiento más saludable y un corazón más fuerte.
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Estas acciones no pueden asegurar cómo será tu salud en el futuro, pero sí ofrecen pistas sobre el rumbo que estás tomando. Cómo cuidarte del frío extremo Te puede interesar: Cómo cuidarte del frío extremo Dedica un momento a imaginar cómo te gustaría que fuera la última -- leer más
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