Un investigador estudió a 70 expertos en longevidad y reveló los hábitos clave para envejecer mejor

La posibilidad de vivir más años ya no se relaciona únicamente con avances futuristas o tratamientos experimentales. En los últimos años, distintas investigaciones comenzaron a resaltar el impacto que tienen los hábitos cotidianos sobre el envejecimiento y la calidad de vida.
Esta idea quedó reflejada en un trabajo basado en entrevistas con algunos de los principales expertos en longevidad a nivel mundial, donde se volvió a enfatizar la importancia de factores como la alimentación, el descanso, el ejercicio físico y las relaciones sociales para promover un envejecimiento saludable.
Michael Clinton dedicó tres años a investigar prácticas asociadas con la longevidad para escribir el libro Longevity Nation: The People, Ideas, and Trends Changing the Second Half of Our Lives.
En una entrevista con Men’s Health, explicó los cambios que incorporó a su estilo de vida tras conversar con más de 70 médicos, científicos, nutricionistas, entrenadores e investigadores especializados en envejecimiento.
Una rutina física más completa y constante
Clinton, quien practica maratones desde hace años, comentó que dejó de enfocarse únicamente en correr y comenzó a integrar otras disciplinas para fortalecer distintas capacidades físicas relacionadas con el envejecimiento.
“Mi entrenamiento se volvió mucho más multidimensional”, señaló durante la entrevista.
Entre las actividades que añadió mencionó el ciclismo, el entrenamiento de fuerza al menos tres veces por semana y ejercicios orientados a mejorar la movilidad, el equilibrio y la estabilidad corporal mediante sentadillas y trabajo funcional.
También destacó la importancia de la preparación previa antes de realizar ejercicio. Según explicó, anteriormente simplemente salía a correr, mientras que ahora dedica tiempo al calentamiento y a la activación física antes de entrenar.
Los especialistas consultados para su libro coincidieron en que la actividad física regular resulta fundamental para preservar la salud cardiovascular, mantener la masa muscular y conservar la movilidad con el paso de los años.
Alimentación basada en vegetales y menor consumo de azúcar
Otro cambio importante estuvo relacionado con la dieta. Clinton explicó que dejó de consumir carne roja desde la adolescencia y actualmente sigue una alimentación centrada en pescado, verduras y legumbres.
Además, comentó que redujo considerablemente el consumo de carbohidratos y postres, reservándolos únicamente para ocasiones especiales. También procura incluir diariamente ensaladas con ingredientes como garbanzos, frijoles y otras legumbres.
Respecto al alcohol, afirmó que limita su consumo semanal y prioriza el vino. Según detalló, intenta no superar las cinco copas por semana.
Aun así, aclaró que continúa disfrutando de la comida y de los encuentros sociales, considerando que compartir tiempo con otras personas también forma parte de un estilo de vida saludable.
Descanso, tecnología y monitoreo del sueño
El sueño fue otro aspecto que modificó después de su investigación sobre longevidad. Gracias a distintas estrategias de higiene del sueño, aseguró haber mejorado indicadores como el descanso profundo y la fase REM.
Para monitorear estos parámetros utiliza un anillo inteligente capaz de registrar datos relacionados con el sueño, la recuperación física y otros indicadores de salud.
Entre las medidas que consideró más útiles mencionó mantener la habitación fresca incluso durante el invierno, dejar el teléfono móvil al menos 20 minutos antes de dormir y practicar meditación.
Clinton también destacó el crecimiento de la tecnología aplicada a la salud y consideró que los dispositivos portátiles podrían transformarse en herramientas preventivas cada vez más precisas.
La importancia de la comunidad y los vínculos sociales
Durante la elaboración de Longevity Nation: The People, Ideas, and Trends Changing the Second Half of Our Lives, visitó distintas regiones reconocidas por su alta esperanza de vida, conocidas como Zonas Azules.
Una de las experiencias que más lo impactó ocurrió en Okinawa, donde observó cómo la interacción social diaria forma parte esencial de la vida comunitaria.
Según relató, las personas mantienen contacto frecuente con otros miembros de su comunidad para reducir el aislamiento y prevenir problemas emocionales como la depresión.
Además, remarcó la importancia de desarrollar intereses personales más allá del trabajo o la vida familiar. En su caso, mencionó actividades como la fotografía, los viajes de aventura y la participación en organizaciones sociales.
Medicina personalizada y advertencias sobre falsas promesas
Otro tema abordado por Clinton fue el crecimiento de la investigación científica vinculada a la longevidad. Destacó especialmente el trabajo del Buck Institute for Research on Aging y del especialista Eric Verdin.
Según explicó, disciplinas como la proteómica, metabolómica y transcriptómica podrían permitir diagnósticos más precisos y tratamientos personalizados apoyados en inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, advirtió sobre la proliferación de productos y tratamientos antienvejecimiento sin respaldo científico. Por ello, recomendó investigar cuidadosamente antes de adoptar cualquier terapia o suplemento relacionado con la longevidad.
Finalmente, señaló que la mayoría de los expertos entrevistados coincidieron en que aproximadamente el 75% del envejecimiento saludable depende de hábitos cotidianos vinculados con el ejercicio, la alimentación, el descanso y la vida social.
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