El Tiempo de Monclova 🔍

MONCLOVA 10 de mayo Monclova Piedras Negras Carbonífera Saltillo Torreón Seguridad

Una madre no se cansa de esperar: cuando el 10 de mayo es un calvario

10 de mayo
Daniela Cordova
comparte facebook comparte X comparte WhatsApp comparte Telegram

Mientras miles de madres celebrarán este 10 de mayo entre flores, abrazos y regalos, otras vivirán un nuevo día de angustia buscando a sus hijos desaparecidos. 

"Me quedé mutilada con este dolor tan grande”. La voz de Luz Elena Hernández Contreras apenas resiste mientras intenta explicar lo que significa vivir casi 14 años sin saber dónde está su hijo. Tiene 70 años, las rodillas desgastadas, el corazón cansado y una vida entera marcada por la ausencia de José Luis Jiménez Hernández, desaparecido en 2012 en Monclova. Para ella, como para miles de madres en el país, el 10 de mayo no existe como celebración. Es un día que duele más que cualquier otro.

“Llega uno a viejo y da cuenta que está muerto en vida”, dice Elena mientras aprieta las manos. Asegura que aprendió a llorar en silencio porque el dolor nunca se detiene. Su hijo José Luis, quien como seña particular tenía el ojo izquierdo entrecerrado, desapareció después de salir a festejar su cumpleaños número 41. Desde entonces, no volvió a casa en la colonia Chinameca.

Una silla vacía que nunca deja de doler.

Elena todavía recuerda la última conversación con su hijo. Él le dijo que estaba celebrando y que el lunes volvería para compartir tiempo con ella. Pero el lunes nunca llegó. Con el paso de los días, comenzó la angustia, las búsquedas y las preguntas sin respuesta. Tiempo después supo que la camioneta en la que andaba había sido localizada quemada, aunque jamás encontraron cuerpos ni pistas claras sobre su paradero.

El dolor también enfermó su vida. 

“No quería psicólogos ni doctores, quería que buscaran a mi hijo”, relata con tristeza.La desaparición de José Luis no fue la única tragedia que golpeó a Elena, un par de años antes murió su esposo, después de la desaparición de José Luis perdió a otro de sus hijos de 28 años y recientemente también sepultó a un nieto. Asegura se siente mutilada.  “No sé si está vivo o muerto. Solo Dios sabe dónde está”, expresa.

La enfermedad también llegó.

El azúcar, problemas en las rodillas y un preinfarto aparecieron en medio de años de tristeza y desgaste emocional. Pero ni siquiera eso la hizo abandonar la búsqueda.Madres que cambiaron flores por búsquedas.

 Historias como la de Elena se multiplican.

En Monclova, el colectivo Madres de Desaparecidos está integrado por alrededor de 35 familias que buscan a más de 40 personas desaparecidas, según Nancy Ramón Hernández.Hay madres que llevan casi 15 años recorriendo brechas, fiscalías y fosas clandestinas. Otras han perdido trabajos, matrimonios y hasta la salud mientras esperan una llamada que les devuelva, aunque sea una respuesta.“Ya no hay celebración”.  

Janeth Adame conoce perfectamente ese dolor. Desde el 30 de julio de 2024 busca a su hijo Pablo Jared Vallejo Adame en aquel entonces de 23 años, desaparecido luego de salir de su hogar en Torreón y dirigirse por cuestiones laborales a la empresa Peñoles Químicas del Rey ubicada en Laguna del Rey de Ocampo, Coahuila. 

A un día de su desaparición se encontró en Tlahualilo, Durango límites con Coahuila, la camioneta en la que se trasladaba, estaba calcinada. Actualmente forma parte del colectivo Voz que Clama Justicia, donde participa en búsquedas de campo, reuniones con autoridades y marchas para exigir avances en el caso de su hijo. Incluso ha viajado a Ciudad de México para pedir que la investigación no quede olvidada.

“No hay celebración que no duela”, confiesa al hablar del Día de las Madres. Con la voz llorosa, Janeth explica que aprendió a mirar el 10 de mayo de otra manera. Dice que respeta a quienes aún pueden festejar, abrazar a sus hijos y compartir regalos, pero para una madre buscadora esa fecha se convierte en una herida abierta.“Ver ese Día de las Madres donde había regalos y abrazos ya no es válido para nosotras. Siempre vamos a vivir con una incertidumbre que desgasta”, expresa.

Asegura que una desaparición es como un rompecabezas interminable, lleno de piezas perdidas, preguntas sin respuesta y autoridades que muchas veces no avanzan al ritmo del dolor de las familias.“Lo único que queremos es saber dónde están nuestros hijos”, dice.

10 de mayo
10 de mayo

 

Un país lleno de madres esperando.

Las madres buscadoras coinciden en algo: el tiempo no calma el dolor. Cada cumpleaños, cada Navidad y cada 10 de mayo se convierten en recordatorios crueles de la ausencia. Mientras otras familias celebran con flores y abrazos, ellas marchan con fotografías, pegan fichas de búsqueda y recorren caminos con la esperanza de encontrar una pista.“Que nadie pase por este dolor”, pide Elena. Porque para una madre buscadora, el peor castigo no es despedirse de un hijo. Es no poder hacerlo nunca.

Marchan para ya no llorar en silencio. 

Este sábado, entre lágrimas, abrazos y fotografías sostenidas contra el pecho, integrantes del colectivo Madres de Desaparecidos de Monclova, encabezado por Nancy Ramón Hernández, partieron desde Monclova rumbo a Ciudad de México para llegar este domingo y participar en la XIII Marcha de la Dignidad Nacional. No viajaron por turismo ni por celebración; viajaron cargando años de incertidumbre, dolor y esperanza. Algunas madres dejaron tratamientos médicos, otras hicieron rifas o pidieron apoyo para poder costear el trayecto, pero ninguna quiso quedarse atrás en una fecha que para ellas dejó de ser motivo de alegría desde el día en que desaparecieron sus hijos.

La caminata nacional reunirá a cientos de madres buscadoras de distintos estados del país, quienes marcharán desde el Monumento a la Madre hasta el Ángel de la Independencia levantando fotografías y gritando nombres que se niegan a olvidar. Mientras en muchos hogares este 10 de mayo habrá flores, música y abrazos, ellas caminarán con el corazón roto, sosteniéndose unas a otras entre lágrimas y consignas.

“No hay nada que celebrar”, repiten año tras año.

Porque para una madre buscadora no existe descanso, ni duelo completo, ni fecha especial cuando cada amanecer sigue comenzando con la misma pregunta: “¿Dónde está mi hijo?”.

10 de mayo
10 de mayo

Noticias del tema


    Más leído en la semana