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Van por ataques con proyectiles contra el narco

Agencias / El Tiempo
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Escalan las amenazas y presiones a México del gobierno de Donald Trump.

A ellas se sumó ayer el inicio de una “revisión” de los cincuenta y tres consulados que tiene nuestro país en Estados Unidos, sin descartar la posibilidad de que el secretario de Estado, Marco Rubio, cierre algunas de esas representaciones diplomáticas, de acuerdo con versiones confirmadas por la cadena estadounidense CBS News.

Además, el pasado miércoles 6 de mayo, el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, advirtió que pronto se harán públicas acusaciones contra mas políticos mexicanos presuntamente vinculados al narcotráfico, lo que reforzó Trump en un mensaje publicado la víspera en su red social.

Ahí recriminó al gobierno mexicano no haber hecho lo suficiente para frenar a los cárteles de la droga, y anunció ya sin recato alguno que hará las operaciones incluso terrestres que sean necesarias para lograrlo y cerró su post con estas palabras: “We'll find you, we'll kill you” (“los encontraremos y los mataremos”).

Antes se había hecho pública desde la oficina de Sara Carter, zar antidrogas de Donald Trump, la Estrategia Nacional de Control de Drogas de Estados Unidos de la que extraigo una frase que llamó mi atención por el desconocimiento del significado preciso de una de las palabras utilizadas.

La estrategia se basa -dice el documento- en “la ejecución de ataques cinéticos contra los narcoterroristas”.

Si bien el término cinético adjetiva lo relativo al movimiento, en términos militares refiere acciones que buscan destruir un objetivo mediante el impacto directo de un proyectil a gran velocidad.

En los ataques cinéticos está basada la estrategia de la Operación Lancha del Sur que desde 2025 lleva a cabo en el Caribe y el Pacífico Oriental el Comando Sur de las fuerzas armadas estadounidenses para combatir el narcotráfico marítimo y cuyos resultados, tras hundir lanchas rápidas de presuntos narcos, son considerados por el documento de marras como base del éxito obtenido por Trump en su lucha contra las drogas.

Ataques cinéticos, entonces, son ataques con proyectiles y por lo referido hasta aquí, puede inferirse con pequeño margen de error, que las presiones y amagos estadounidenses entraron en una nueva etapa en la que dejaron de ser retórica diplomática, para convertirse en una peligrosa amenaza de ataque mar-tierra, aire-tierra o incluso de incursiones relámpago o de una invasión terrestre.

En lo inmediato la gran expectativa es conocer los nombres de quienes estarán en una nueva lista de presuntos narcos políticos. Circulan los nombre de todos los que caben en nuestra imaginación: Marina del Pilar Ávila, de Baja California; Alfonso Durazo, de Sonora; Américo Villarreal, de Tamaulipas; Mario Delgado y Adán Augusto López, además de los chicos malos de Sinaloa y el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, al que nuestra talentosa oposición le exige un GPS para saber que no está huido y sobre quien me informan sigue en su estado natal, lugar que le garantiza la mayor seguridad posible si, como lo acusan, está coludido con “Los Chapitos” y donde esperará a que concluya el plazo de la licencia solicitada y la investigación de la FGR para regresar al cargo a concluir su mandato.

Muchos -lo sabemos aun sin pruebas contundentes- seguramente están coludidos, pero eso no significa, desde mi punto de vista, que todo el Estado mexicano esté penetrado por las organizaciones criminales.

Por eso la jefa de ese Estado responde con los recursos legales a su alcance a la sentencia aún no pronunciada en un proceso que apenas inicia, pero que para la opinión pública estadounidense y, tristemente, para un gran sector de la de nuestro país, nos describe como un narcogobierno.

Claudia Sheinbaum, al pedir pruebas, no evade la andanada, la enfrenta; defiende al Estado mexicano en medio de uno de los más graves problemas políticos de alto nivel que ha enfrentado nuestro país en su historia reciente.

Más aún, responde con datos verificables lo que su gobierno ha hecho contra las organizaciones criminales, en sentido contrario a lo dicho por Trump en el sentido de que “no ha hecho lo suficiente” y de que quiere más detenciones y extradiciones de capos y narcos políticos.

No se trata de defender a presuntos criminales. Ojalá la FGR, sin otro afán que procurar justicia, integrara una investigación creíble para llevar a juicio a los presuntos responsables, sin maniobrar políticamente para reparar el desgaste y la pérdida de apoyos que este asunto ha significado ya para Morena y la 4T, así como para la aprobación de la Presidenta.

Columna: Sine qua non; narcopolítica y T-MEC

Nuevamente el presidente Donald Trump cumple su promesa, así que no debería ser sorpresa para el gobierno mexicano el escenario que se avecina; la parte más importante, y potencialmente más disruptiva, de la Estrategia contra las Drogas 2026 anunciada hace unos días -- leer más

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